Comentario: La localidad de Puebla de la Sierra se encuentra a 98 km de Madrid justo en el límite norte de su provincia. La población se encuentra encajonada en el valle del río Puebla rodeada por paredes montañosas que le han conferido un carácter de extremo aislamiento. Y es que cuando se recorren sus (pocas) calles parece mentira que uno se encuentre en la Comunidad de Madrid, a escasos 30 km de la autovía A1. De hecho, hasta hace algo menos de 10 años, la única forma de acceder a este lugar en coche era atravesando este puerto sobre la Sierra del Lobosillo, partiendo desde Prádena del Rincón (ladera norte). Sin embargo, al volver recientemente a este valle he podido comprobar que el avance de la fiebre constructora que asola nuestra Comunidad empieza a llegar tímidamente hasta este “confín de la civilización”. Es por esto que tanto la población como sus alrededores bien merece una visita en la que disfrutaremos de un medio ambiente prácticamente salvaje, ideal para hacer senderismo, bicicleta de montaña y por supuesto cicloturismo. En cuanto al puerto en sí, es conocido en ambientes cicloturistas por incluirse en la marcha de la Sierra Norte. A pesar de esto, sigue siendo el más olvidado de los puertos de primera de la Comunidad de Madrid (supera en poco el coeficiente 100 de APM), hasta el punto, que en muchos mapas de carretera, la carretera que lo atraviesa, la M110, no aparece completa o está erróneamente representada. Nuestra ascensión a la ladera sur de este puerto comienza en el Área Recreativa a la vera del río Puebla. En menos de 1 km de subida cruzamos el pueblo que nos recibe con un suelo empedrado. Una vez superado este breve contratiempo, a la salida de la población nos encontramos con una zona de falso llano que tras un par de curvas y contracurvas nos conduce al inicio de la ascensión propiamente dicha. Ésta comienza con un par de rampones con pendiente rondando el 10% seguida de unos 2 km en una zona de bosque de robles y encinas no muy denso con una inclinación mantenida en torno al 5%. A continuación nos encontramos con la primera vaguada en una zona de falso llano que se paga inmediatamente con un repecho corto al 10%. A partir de este momento, entramos en un bosque de pinos muy densos, que nos protegerán del viento o del sol y donde la pendiente se mantiene entre el 5 y el 10% mientras dejamos atrás hasta ocho curvas de vaguada. El paisaje hace que la subida merezca la pena ya que es difícil encontrar nada similar cerca de la hiperurbanizada ciudad de Madrid. Volviendo a nuestros pedales, cuando se supera la última curva de vaguada (km 8,5) aparece otro corto falso llano sobre un puente encima de un arroyo, que nos permite tomar aire antes de afrontar la última rampa recta de poco más de 500 m antes de coronar. Aunque la pendiente se endurece bastante en este tramo, la visión de todo el valle hace bastante llevadero este último esfuerzo. En la cima es casi imperdonable no pararse a inmortalizar el momento. La subida por el lado norte tiene una dificultad muy similar, pero tanto el estado del pavimento, como la belleza del paisaje son de menor calidad que las de la parte sur que se han comentado. P.S. Mi agradecimiento a Juan Gil Gamundi por su colaboración en esta altimetría.
Vista desde la cima.
Imagen 3D con ortofotos de la subida completa.
Mapa de carretera de acceso al pueblo.
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